Por todos es sabido que los musicos no ganan ya dinero con la venta de discos... y por músico entendemos aquellos que no venden cientos de miles de copias que luego se pinchan en las radios de moda. También es de público conocimiento la batalla que tienen hoy en dia las discográficas multinacionales con todo lo que tenga tres notas musicales y no pase por caja (léase p2p, descargas directas, música gratuita promocional y un largo etc).
Las multinacionales ( y algunos gobiernos ) estan dispuestas a llegar a las últimas consecuencias para prohibir, ilegalizar, desterrar de la tierra las formas 2.0 de compartir música. Argumentan que las ventas de discos caen a medida que aumentan proporcionalmente las descargas por internet. Amenazan con que la cultura musical se perderá, vaticinan que es el fin de la música como la conocemos. Y tienen razón.
Antes de 1948 existían los discos de pasta (el resultante de la guerra entre gramáfono y fonógrafo) que tenían una velocidad de 78 Revoluciones Por Minuto (medida de velocidad de rotación sobre el eje del disco). En 1948 se presentó en sociedad el vinilo, también con 78rpm, luego se cambiaron a 33rpm. Un grupo comenzaba editando unos cuantos simples (de dos o tres canciones) para luego poder editar Eps (de cuatro o cinco canciones) para que finalmente la discográfica les permitiese editar un disco (de dieciseis canciones o más). A los pocos años, la tecnología del momento permitió crear el cassette y a fines de los 70`s Sony lanzó a la venta el walkman: música para llevar a donde quisieras, sin depender de pesados equipos de reproducción ni ralladuras intempestivas en los vinilos. A mediados de los 80`s Sony desarrolla el Cd Disc, pero éste no entra a formar parte de la cultura hasta fines de esa década.
Durante casi diez años el Cd desplazó completamente al cassette, entre otras cosas porque tenía una calidad superior, sin fritura ni ruidos, y porque en un comienzo, no se podían hacer copias caseras como con los cassettes. Al lanzamiento del Cd tambien ayudó el momento tecnológico que se estaba gestando: ordenadores que estaban dejando el diskette de 3¼ para incluir lectoras de Cd Room como dispositivo primordial. Luego vinieron las copiadoras, y comenzó la guerra de las discográficas contra la pirateria.
Surgen los mp3 y llega Napster: Metallica les hace la jugarreta ofensiva, y se sientan las bases para el primer gran precedente de un juicio contra un programa de descargas. (Luego el mismisimo Lars Ulrich, bateria de Metallica, aceptó haber descargado su propio disco de internet de forma ilegal ... ).
Ya no es extraño que los grupos permitan las descargas gratuitas de sus discos, ni el streaming (oir por internet sin posiblidad de descarga, bien a través de la misma web de un grupo, o bien en sitios con acuerdos legales con discográficas como en LastFm, Rockola, o softwares que se instalan en el ordenador como Spotify). Los grupos se han visto acorralados y han reinventado la forma de llegar a la gente: incluso con la posibilidad de ser el accionista de tu cantante favorito . Mucha gente se ha dado cuenta que los tiempos están cambiando rápido, y ven internet como una herramienta masiva y global para acceder a todos los rincones del mundo, y al fin y al cabo, la mejor plataforma para hacerlo es la que cualquiera con conexion tiene acceso.
En los 60`s y 70`s la gente era fiel a sus discos: no podían permitirse comprar diez discos por mes (mucho menos la cantidad ingente de discos que puede oir uno al día por internet), y el comprar un disco era un ritual: escogerlo en la tienda, comprarlo, volver a casa y abrirlo, leer y leer tantas veces el arte de tapa que se aprendían de memoria todos los colaboradores de cada disco, reconocían al instante cada acorde, cada platillo. Se enamoraban perdidamente de un disco. Hoy en dia somos infieles a la música; todo es rápido, y apenas si hay tiempo para perder esperando que un disco se descargue, y se oye (más bien se pincha) un disco y a por más para descargar. Poca música queda en las retinas o en los oidos. Se ha liberado la música, está al alcance de un click furioso e impaciente, ¿pero a qué precio, cuando oyes un disco en forma de hilo musical en algún sitio, y sabes que en algún disco duro tienes ese disco pero no puedes dar con el nombre del grupo?.
Apesar de la elección de cada uno a la hora de triturar y digerir la música, está claro que la música evoluciona más rápido que la propia industria (quienes ya practicamente solo ven el filón cuando muere un artista y tienen el respectivo Grandes Éxitos listo).
Una de las grandes ventajas de internet es que ya nadie depende de una discográfica chupa sangre para hacerse oir.
Luego, el que un grupo triunfe o fracase gracias o a pesar de su talento, depende de cada uno. |