Viernes 13 ni te cases ni te embarques y Russian Red subió al escenario del Teatro Leal. Agradeció muy correctamente los aplausos y tocó la primer canción, sin errores y con un torrente de voz sin igual. En la segunda canción entraron sus músicos: una segunda guitarra y un multi instrumentista que se encargaría toda la noche de marcar el ritmo. Lourdes Hernández explicó que era la primera vez que tocaban en un teatro, y que el formato de esa noche estaba preparado especialmente para ello. Recordó el ciclo de mujeres en el que estaba enmarcado el concierto y agradeció la oportunidad de estar allí. Las siguientes tres canciones fueron Nice Thick Feathers, Take Me Home (con coros) y No Past Land, las tres con glokenspiel, batería con mucho plato y escobilla, en definitiva: instrumentación que poco tenía de minimalista y que acompañaba a la perfección a las dos guitarras acusticas.
La siguiente canción You And Me, fue una canción nueva con un slide de guitarra y un fade away con las típicas letras: "Es como me prometiste que sería, solos tú y yo". Tocaron incluso una versión de Be My Baby, de las Ronettes, palmas incluidas. Llegó el momento, por supuesto, de su aclamada Cigarettes. Antes de comenzar dejó intuir algún periplo con su guitarra: "mi guitarra está feliz de estar aquí, casi se pierde", y a punto estuvo de contar lo que se suponía una anécdota, pero se arrepintió al momento, y comenzó su gran hit, acompañado en un primer momento más por el aplauso de la gente que por las propias guitarras.
Para la última canción se despidieron los músicos y Lourdes tocó la versión de Girls Just Wanna Have Fun, agradeció nuevamente al público y se marchó. El primer bis no se dejó esperar; volvió al momento acompañada de sus músicos para tocar otra nueva canción, Take Me Further, con una voz dulce, unos agudos que cortaban la respiración y el tipo de letra que invita a leer en su vida personal. En el segundo y último bis, se quedó sola en las escaleras del teatro, sin microfono, con un ukelele y cantando hacia la gente, demostrando que esta chica bien puede estar sola en un escenario de esa magnitud sintiéndose completamente a gusto.
Lo que en principio puede parecer timidez se va desgarrando a medida que pasan las canciones en súbita sinceridad. Pueden construirle una iglesia: el himno ya lo tiene. Dio un buen repaso a su disco: Nice Thick Feathers, Take Me Home, No Past Land,They Don`t Believe, Gone Play On, Hold it Inside, Timming is Crucial, y la versión de Girls Just Wanna Have Fun. Y canciones extra como Fantasía y Misery. En defitiniva un concierto que evidenció el porqué levanta pasiones. Y si alguien tenía alguna duda posiblemente haya sido acallada por los aplausos. Russian Red se fue del teatro con un último aplauso, de pie, por parte de un público completamente entregado a la voz inconfundible de Lourdes Hernández. La organización, por otra parte, fue un desastre. No había un sitio para prensa y apenas habilitaron a unos pocos fotógrafos, a quienes dejaron hacer sólo un pase por canción a cada uno, controlando el tiempo y echándoles de la sala cuando terminaban sus dos minutos. Las entradas se agotaron en dos días, no se dijo la fecha de venta. Lourdes Hernández dijo en un momento que le gustaria volver. Que vuelva, sí. Pero por favor, en un sitio en el que permitan trabajar a los medios (dudo que con dos minutos un fotógrafo pueda hacer correctamente su trabajo), y en un lugar que permita que la gente no se desespere por conseguir una entrada. Que esta mujer agota entradas todos lo saben. ¿De verdad no se podrían haber previsto todos estos problemas? |