Jueves 19 de Noviembre.
Me he despertado tarde, son las 11:00 de la mañana, me voy en 3 horas y no he arreglado un pequeño detalle con la agencia sobre el billete del barco. Todo a última hora. Lo demás, listo. Un libro, el mp3 full de discos y batería y como no, la cámara. Me espera un largo y solitario viaje y cualquier cosa ayudara a intentar hacerlo lo más ameno posible.
Tras llegar a Las Palmas en lo que me pareció una eternidad (una película de Jennifer López sin sonido no ayudo) y después de unas cañas con una amiga de allí, me dirijo al Paraninfo que pasados unos minutos de las 9:00 de la noche, abre sus puertas a los que ya estábamos allí. Esta noche abren boca Red Marks, grupo local formado desde el año 96, que nos hizo pasar un buen rato con su rock de toda la vida, heredero del sonido setentero sin complicaciones pero muy, muy efectivo .En ningún momento se hizo pesado y los chicos cumplieron más que de sobra con su cometido de "teloneros" además con una onda que encajaba bien con la velada.
Una voz potente, nada forzada y que se sentía nacida para el estilo, una buena línea de bajo, con un groove que lo creáis o no, en algún tema me recordó a Rage Against the Machine, un batería que era todo pasión y una guitarra que merece mención aparte, ya que me pareció de lo mejorcito del cuarteto gran canario. Calidad y carisma a partes iguales que nos deleito con unos cuantos solos memorables, unas buenas poses y unos cuantos homenajes a Hendrix, punteando con la boca. Tal vez algo más de ese carisma se le echaba en falta a su vocalista, a quien podía haber dado un poco mas de rienda suelta a sus movimientos en el escenario para encender un poco más a los presentes. Más de una canción lo requería.
Aspectos estéticos aparte, un muy buen concierto con un sonido impecable.
Llegaba el momento que esperábamos todos. Después de unos 10 minutos se apagaron los focos y empezaba a sonar una Intro en la que una voz cavernosa de ultratumba nos presentaba a la banda. Acto seguido el cuarteto salía a escena preparado. El último en salir, Tito Larriva, vocalista y fundado de la banda, ataviado sus gafas de sol. Comenzaron fuerte con "In My Car", de su último trabajo editado "Back into the Darkness" eso sí, mucho más salvaje que la versión de estudio incluida en el disco. Hicieron un repaso variado de sus disco, sonando temas como "Crack in the World", el buenísimo "Crime and Shame", "Strange Face of Love" y como no podía faltar, algunos de sus temas en castellano "Machete" o "Flor de Mal". Tal vez falto alguno a crédito personal, pero estuvo muy equilibrado.
Alfredo Ortiz, además de desgañitarse con sus coros e interactuar con el público, era una apisonadora, parecía que la batería se le quedaba pequeña y que la iba a destrozar. Al bajo, Carolina Rippy (o Lucy La Loca),de la que volví profundamente enamorado, hacía un gran trabajo con el bajo, que le dio más de un problema a medio concierto, a la vez que se contoneaba con un estilo y carisma sensual y despreocupado. El guitarra solista y junto con Rippy, encargado de los coros, era Steven Medina, todo un personaje en escena que sabía cómo encender al público, tanto que alguna en plena escena se llevo un buen recuerdo de él en forma de morreo cuando Tito, insto a las mujeres del local a que se subieran al escenario para bailar al ritmo de su famoso y esperado "After Dark",tema que recordemos forma parte de la banda sonora del film "Abierto hasta el Amanecer" y que les catapulto. Al final más de una docena de féminas bailando, más algún que otro chaval que también fue invitado. Una fiesta.
Pero Tito & Tarántula son mucho más que eso. Sus casi 20 años de trayectoria como grupo se notan. Estos cuatro individuos saben lo que hacen, y se llama rock y lo hacen bien. He de reconocer que tenía un poco de miedo. Había visto actuaciones recientes en las que Tito tal vez no estaba del todo bien, y es que los años pasan, pero me quedo claro que la tarántula de Tito sigue mordiendo y que su veneno aun hace efecto y le queda por dar. No todo fue perfecto, cierto es que a medida que el concierto fue avanzando, concretamente en la recta final, el sonido me pareció que empezaba a saturarse un poco y la voz de Tito no se oía tan bien. Pero cuando pones el corazón de esa manera, poco importa.
Un total de unos 16 temas fueron los que descargaron los fantastic four, dos de ellos en el bis.
Y es que no se podían ir mientras estaba ahí fuera a la multitud gritando al unísono: "¡¡Cucarachas!!¡¡Cucarachas!! Estaba claro que no saldrían de allí sin tocar otro clásico, "Angry Cockroaches" como colofón. Aunque podía haber sido mejor ya que en el setlist que podíamos observar en el suelo ,figuraban algunos cortes mas como "Come out Clean" o su mítica versión de "La Bamba" que no suele fallar y que no pudimos disfrutar en esta ocasión.
De lo que si pudimos disfrutar fue de media hora con ellos tras un stand de merchandising en el que firmaron postales, discos y se fotografiaron con todo aquel que quisiera. Gran gesto por su parte y broche de oro para una gran noche. No todos los días se puede ver a una banda como esta, que pese a no ocupar portadas de la revista, son un clásico del rock de culto y casi imposible de ver por nuestro país. Y encima aquí, ¡en nuestras islas! Así que negativo para todo aquel que lo supo, le quedaba cerca y no se acerco a disfrutar de una noche de rock. Mucho y buen rock.
Gracias Jorge una vez más y a Heriberto por lo bien montado de sus producciones y por acarcarnos a grupos que de ninguna otra manera tal vez podríamos ver.
Omar García (Omic5) |