Jueves 22 de Abril de 2010 - Honky Tonk eXpress - Tenerife
THE MUGGS.
Aunque la cita oficial de The Muggs con el público tinerfeño debía ser el domingo 18 de abril, a la banda le fue imposible viajar a la isla a tiempo y el concierto no se celebró el día previsto. Este percance supuso una decepción, pero mejor tarde que nunca y en cuanto pudieron el trío americano cruzó el cielo como un torbellino disipando los restos de ceniza volcánica que los alejaba del escenario del Honky Tonk Xpress, dando una lección intensiva de enérgico rock made in Detroit. El concierto de celebró finalmente el jueves 22, al que asistió numeroso público entre los que más de uno tuvo que ir a su trabajo con pocas horas de sueño pero con un espectáculo musical en su memoria.
Al ser la actuación del grupo de teatro cómico Abubukaka el evento original de la noche, la hora del comienzo del concierto fue un poco improvisada. Mientras tanto los integrantes de The Muggs cenaban en el Honky Tonk bar, donde charlaron y bebieron animadamente en compañía de los dueños del sitio.
A las doce de la noche nos encontrábamos en la puerta del local esperando para entrar, y paulatinamente la gente se fue apilando hasta formar un corro animado que bebía y bromeaba. Media hora después accedimos al lugar, y de inmediato vimos al guitarrista Danny Methric y al bajista Tony Menardo posicionados en el escenario mientras alardeaban de inmensa simpatía: saludaron y se presentaron a todo aquel que se mostraban cercano a ellos. Energía positiva y alegría colmaban el ambiente, las muestras de interés y admiración artistas-espectadores eran recíprocas, mientras el batería Matt Ros deambulaba por el sitio tal vez poniendo a punto los últimos detalles y paseando orgulloso su camiseta donde se podía leer DETROIT.
Cuando eran la una ya estábamos todos listos y se dio paso a una emocionante presentación que dio comienzo a la fiesta. Quizás se puedan resumir las siguientes dos horas afirmando que la mezcla de blues y rock de The Muggs nace de juntar experiencia, profesionalidad, compenetración y potencia. Su larga trayectoria y el arduo camino recorrido los convierte en una formación sólida donde cada integrante aporta sus conocimientos y su personalidad. Así en algún momento de la noche el espeso humo que adornaba el escenario parecía más bien despedido de la guitarra de Danny Methric, que sonó alocada y sin descanso durante largos temas en los que vibraban las cuerdas bajo sus dedos cuando jugaba a improvisar con su instrumento; mientras encontraba momentos para cantar, bailar y dar saltos impresionantes, llegando a enredarse en los cables del suelo. Por su parte Matt parecía fuera de control y machacó la batería hasta el punto de parecer querer desarmarla. Finalmente Tony, dada sus condiciones especiales, tocaba en su piano eléctrico las notas de bajo completando la magia. Entre tema y tema Danny nos dirigía palabras en inglés, risas y agradecimientos.
Todo ello se desarrolló con un volumen ensordecedor que causó que un fuerte pitido se escuchara en nuestros oídos tras acabar el concierto, y que no importó en su momento cuando el público asistente (formado por gente más mayor de la habitual en el local) bailaba y disfrutaba con el grupo. Los fotógrafos se apelotonaban contra el escenario en busca de una buena instantánea de aquellos forasteros que tanto ofrecían, y tal era el calor del ambiente que tuvieron que tocar más rock a petición de los asistentes.
Cuando la música cesó, todos querían acercarse a los artistas que no dudaron en atenderles, y con este panorama festivo nos fuimos pasadas las tres de la madrugada.
The Muggs se hacen llamar a sí mismos “la banda más fea del mundo”, pero quizás sólo sea una muestra más de su buen humor y calidez. |