| 1293 lecturas Octubre fue el mes elegido para la celebración de la segunda edición del festival Canarias Metalzone, que se celebraría en la Cancha Polivalente de Maspalomas (San Bartolomé de Tirajana) los días 6 y 7. Nos esperaban dos jornadas cargadas de música que volverían hacer historia en el panorama musical canario, lamentablemente los acontecimientos extramusicales serían los que marcarían este evento. Pasadas las cinco y media de la tarde llegamos al recinto del festival para dirigirnos a la zona donde debíamos recoger nuestros pases. Al llegar, nos informan que no poseen ninguna lista con los nombres de los medios acreditados. Incrédulos, le comentamos que vía email nos dijeron que no había ningún problema con nuestra presencia, palabras de la que tuvo que fiarse el responsable que repartía los pases. Sorprendidos por esta primera muestra de desorganización, tomamos sitio a espera de que comenzaran las actuaciones. Durante la espera caemos en la cuenta de sucesos difícilmente comprensibles, no es normal que se recurra a gente del público para ayudar a transportar materiales y suministros, y mucho menos que esto se vea en un festival serio que busca un reconocimiento nacional e internacional.
Por fin, con dos horas de retraso con respecto al horario oficial, sale a escena la primera banda, Skurdel, a los que ya viera hará un año bajo su anterior nombre, Trauma. La banda sureña volvía a mostrar ante un público muy reducido, su repertorio formado por temas cargados por los ritmos característicos del metal moderno y el nu-metal con una clara evolución desde que los viera por primera vez, pero sin llegar a terminar de convencerme. Les sigue faltando la chispa que hace que su música suba enteros.
Tras Skurdel le toca el turno a Malformaciones Kongénitas, una banda con mucha experiencia cuya propuesta a medio camino entre el punk y el rock urbano, hizo que el creciente público fuera entrando en calor y preparándose para lo que vendría después.
Lamentablemente por razones personales me tuve que ausentar de la actuación de Witches Sabbat y perderme a estas leyendas del metal extremo canario. Pido disculpas a todos los fans de la banda que esperaban verles incluidos en esta crónica.
Al volver al recinto, ya sin Witches Sabbat sobre las tablas, hubo que esperar 45 minutos hasta que por fin hizo acto de presencia uno de los locutores radiofónicos españoles más carismáticos y queridos por todos, “El Pirata”. El que ya fuera presentador del festival el año pasado, volvía a deleitarnos con su inconfundible presencia para anunciarnos a un invitado muy especial y este no era otro sino Txus, el polémico e inconfundible batería de Mago de Oz., que tras un breve discurso presentaría a Stravaganzza.
Ante unas 500 personas, Stravaganzza subía al escenario con Leo “La Bestia” al frente y una renovada formación con Carlos Expósito a la batería y Patricio al bajo. Durante la hora que duró su actuación repasaron los temas de su corta discografía, formado por dos discos y un EP que contiene la aclamada versión de Mecano, Hijo de la Luna. Con temas como Miedo, Cárcel de Piel y Hueso, Dios o Esperanza, dejaron claro que son una de las bandas con mayor potencial del panorama actual. Una vez más, Leo expuso ante el público canario su gran capacidad vocal con sus ya clásicos registros agudos, pero también guturales y matices llenos de fuerza y pasión. También destacar a su bajista Patricio que dejó a más de uno boquiabierto con su imponente figura que aporta muchísimo al conjunto de Stravaganzza. Una actuación impecable de la que todos salimos conformes y con un gran sabor de boca.
De nuevo una larga espera para que apareciera el siguiente grupo, el retraso acumulado empezaba a ser preocupante y las tensiones y problemas en el backstage eran cada vez mayores. Tensiones, malas caras, no había que ser muy inteligente para darse cuenta de que algo pasaba. Comienza a circular el rumor de que no hay dinero para pagar el caché de las bandas y por esta razón se planteaban no tocar, lo que alimentó la sospecha de la cancelación del segundo día de festival, causando una gran alarma en los que habían comprado el abono para los dos días.
Además, justo en esos momentos, se producía una discusión con el organizador del festival por parte de Evergrey y Kreator. Kreator deseaba tocar antes, la falta de tiempo obligaba a que ambas bandas acortaran sus setlits y estuvieron discutiendo el tema largo y tendido hasta llegar a un acuerdo. Otro contratiempo que se sumaba a los múltiples problemas existentes.
Al final serían Evergrey los primeros en subir al escenario. Loable el comportamiento de esta banda que aún sabiendo que no cobrarían ni un céntimo de lo acordado, dieron un auténtico recital. El líder de la banda, Tom, llena el escenario con su sola presencia, fría e inexpresiva, cargando de fuerza cada movimiento que acompaña a la perfección a su personal voz, seña de identidad de la banda sueca. Cayeron clásicos como More than Ever, A Touch of Blessing o The Masterplan, donde se mostraron certeros y contundentes. Grandes músicos y mejores profesionales, una muestra de cariño hacia los fans canarios porque lo más fácil hubiese sido dar media vuelta y volver al hotel. Esta banda aparte de mi admiración siempre tendrá mi más absoluto cariño y respeto.
Con el fin de la actuación de Evergrey empezó el asalto a la zona restringida al público, ya el descontrol por parte de la seguridad del recinto (que a mis ojos había desaparecido) era total, incluso algún joven accedió a la zona de backstage, una clara imagen del desorden que se vivía en la organización.
Ya entrada la madrugada, le tocaba el turno a la banda que cerraría el cartel, Kreator. Aún conociendo la noticia de que no cobrarían y a una hora intempestiva, los de Petrozza descargaron todo su arsenal, respaldado por un público entregado a la banda que deseaba ver en directo a una de los grupos más reputados del thrash metal europeo y con su “Enemy of God” bajo el brazo, que tan buenas críticas ha cosechado desde su salida en el 2005.
.El balance del festival fue muy negativo, la asistencia apenas llegó a las 600 personas, un número muy inferior al de la anterior edición. Posiblemente en ello influyó el elevado precio de la entrada y la escasa promoción que se hizo del festival. ¿Por qué no había apenas carteles por la ciudad? sigo sin entenderlo tras la experiencia del año pasado. Todo esto ha desembocado en unas pérdidas que se aproximan a los 50.000 euros y una lluvia de denuncias por los contratos incumplidos. Se ha dejado a los grupos literalmente tirados y bandas como Stravaganzza o Evergrey han tenido que volver a sus hogares poniendo el dinero de sus bolsillos. En el caso de Evergrey según Tom (cantante de la banda) han tenido que desembolsar cerca de 10.000 euros para volver a Suecia, demasiado cara les ha salido esta auténtica “chapuza” de festival. Lo que en principio iba a ser un evento idílico, se convirtió en una auténtica trampa para todas bandas y un espectáculo bastante triste para los que asistimos.
Nadie de Gestión Rock (la supuesta empresa organizadora) notificó que el segundo día del festival se cancelaría, cosa que terminó ocurriendo. Las razones que dio Francisco Rivas (organizador del festival) fue que el Ayuntamiento le retiró la licencia por la formación de un botellón a la entrada del recinto, razón que se ha confirmado no ser cierta. Una triste manera de excusar como fuera la cancelación de un festival que hacía aguas por todos lados.
La noticia de este sonoro desastre apareció en todos los medios regionales, terminando por herir gravemente a una escena metalera canaria ya de por si falta de apoyos. Constantemente luchamos para que haya eventos de este tipo y que las instituciones nos apoyen sin dejarnos de lado, pero actitudes irresponsables como las de Francisco Rivas han dejado a la escena regional es un estado shock condenado a seguir viviendo en el underground.
Para acabar, agradecer la actitud de todas las bandas locales, nacionales e internacionales por su eterna paciencia y subirse al escenario sabiendo que sus contratos no serían cumplidos y como no, al público presente por su correcto comportamiento durante el festival. |